Vitalidad

El miedo a Sentir

Columna de la terapeuta Karla Martínez Sahagún

“La felicidad proviene de la capacidad de sentir profundamente, de pensar libremente, de arriesgar la vida, de ser necesitado” (Storm Jameson)

Tal parece que, en esta época, nos tenemos prohibido sentir, es como si de pronto fuera un lenguaje que ya no supiéramos hablar, por ejemplo cuando nos preguntamos el típico ¿Cómo estás? … tuviéramos 3 opciones viables a elegir

Opción A bien gracias
Opción B aquí andamos
Opción C no tan bien que digamos

Permitirnos sentir por supuesto que implica una responsabilidad, la consiste en decidir – ¿Qué hago con lo que siento?- , claro es que cuando hablamos de emociones agradables no hay tanto problema pues es cuestión de dejarnos llevar, es una energía grata que no nos genera mayor problema; sin embargo, todo se complica con las emociones que no nos son gratas, el miedo, la tristeza, el enojo, la ansiedad, la angustia, precisamente porque no sabemos qué hacer con ellas, las percibimos como un enemigo indeseable, como un invasor que llegó y que queremos correr a la brevedad posible, aventar a la calle, aplastarlas, negarlas y seguir existiendo como si no hubieran existido.

Sentir; sin embargo, es un regalo en todos los sentidos, pues la vida se enriquece a través de esta diferente gama de emociones, si aceptamos que ellas son indicadores de nuestro estado general y las usamos como termómetro, podemos entonces escucharlas y recibir el mensaje que cada una de ellas puede tener; de ser así, podemos convertir el enojo en fuerza por ejemplo, la tristeza en un espacio de reflexión, la angustia en un impulso por decidir, si nos abrimos y nos damos permiso de sentirlas, también nos estamos dando permiso de fluir, de no querer controlar lo que sentimos (lo cual muchas veces es una fantasía o una negación).

Los efectos secundarios de NO PERMITIRNOS SENTIR, pueden ser muchos, desde una depresión, una pérdida de sentido de vida, confusión y pos supuesto si esta negación se vuelve una constante, incluso estaremos generando enfermedades físicas o mentales.

¡Pierde el miedo, date ese permiso de ver que hay ahí, ve poco a poco si es necesario, aprende comunicarte contigo mism@ y sobretodo ATREVETE A VIVIR con todo lo que ello implica.

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